Consideraciones prácticas de la citología cutánea en la elección de antibióticos

AUTOR: MVZ Esp. MMVZ Octavio Mejía Ponce

Resumen

La citología cutánea es una herramienta esencial en dermatología veterinaria, tanto para el diagnóstico como para la elección empírica de antibióticos y otros antimicrobianos. Permite identificar bacterias, levaduras y células inflamatorias, orientando el tratamiento en casos de pioderma, dermatitis por Malassezia o infecciones mixtas. El reconocimiento citológico de cocos o bacilos facilita la selección de antibióticos sistémicos y tópicos adecuados, mientras que el hallazgo de levaduras o células acantolíticas orienta hacia terapias antifúngicas o inmunomoduladoras. Su correcta interpretación optimiza los resultados clínicos y evita tratamientos inadecuados.

Palabras clave: citología cutánea, pioderma, antibióticos, Malassezia, dermatología veterinaria

Abstract

Cutaneous cytology is a fundamental diagnostic tool in veterinary dermatology, crucial for guiding the selection of empirical antibiotics or antimicrobials. It enables the identification of bacteria, yeasts, and inflammatory cells, supporting treatment decisions in cases such as pyoderma, Malassezia dermatitis, and mixed infections. Recognizing coccoid or bacillary bacteria helps in choosing appropriate systemic and topical antibiotics, while identifying yeasts or acantholytic cells suggests antifungal or immunomodulatory therapy. Proper interpretation of cytological findings improves clinical outcomes and reduces the risk of inadequate treatment.

Keywords: cutaneous cytology, pyoderma, antibiotics, Malassezia, veterinary dermatology

Introducción

La citología no solamente constituye una herramienta de diagnóstico importante en dermatología; es, de hecho, parte del examen dermatológico. Mucha información se puede obtener a partir de ella, sobre todo si tenemos en cuenta que el equipo requerido para su realización es considerado básico en todo consultorio veterinario. 

Cuando se confirma la presencia de pioderma o de dermatitis por Malassezia, a veces podemos tener la disyuntiva acerca de la elección del tratamiento más idóneo. No obstante, los hallazgos de la citología, acompañados del examen dermatológico, nos pueden ayudar en ese sentido, en especial si llega a ser necesario elegir un tratamiento antimicrobiano de manera empírica (lo cual ocurre con mucha frecuencia en la clínica de perros y gatos). El presente escrito tiene como propósito guiar al clínico en ese aspecto.

Generalidades útiles de la citología cutánea

La citología (del griego kytos, célula, y logos, estudio o tratado) es el estudio de las células provenientes de una parte del cuerpo o de un fluido corporal. En dermatología, constituye parte del examen dermatológico junto con el raspado, la tricografía, el cepillado y el examen con lámpara de Wood. Al igual que en otras especialidades médicas, es mucha la información que proporciona, desde la valoración de las células constitutivas de la superficie (queratinocitos) hasta la identificación de células neoplásicas. 

Hay varias formas de obtener muestras para citología. En el cuadro 2 se presentan las más usadas en dermatología. En el cuadro 2 mencionamos el material necesario para hacerla; como se podrá observar, es material fácil de conseguir.

Forma de obtener el material para citologíaIndicaciones 
ImprontaÚtil en casos que presenten exudado o cuando se rompa una pústula. También permite obtener muestras de collaretes epidérmicos recién formados o en casos de erosiones o úlceras  
Frotis directoEs útil solo cuando hay presencia de exudado 
HisopadoPermite obtener muestras de sitios de difícil acceso, como el conducto auditivo
Punción (con o sin aspiración) con aguja delgadaEn casos que presenten nódulos y pústulas
AcetatoEn casos en donde no haya exudado ni pérdida de continuidad epidérmica. Los acetatos son los únicos que no usan fijador, pues el pegamento realiza esa función
Cuadro 1. Métodos de obtención de muestras para citología cutánea

Material
Microscopio ópticoPortaobjetos (laminillas)CubreobjetosAceite de inmersiónAcetato adherenteHisoposTinción: hemocolorante rápido (preferentemente) o Wright
Cuadro 2. Material necesario para realizar citología de piel

Es necesario resaltar que, entre mayor preparación tenga el clínico, mayor será el provecho que pueda obtener con la citología. No solo en lo que respecta a la morfología celular, sino también a la relación que aquella puede tener con los signos que presenta el paciente y el tratamiento más adecuado según la información que proporcionó la citología. 

Es importante hacer hincapié en que, si el clínico tiene duda respecto a algún hallazgo, es mejor buscar el apoyo de un patólogo —con el que sea factible tener comunicación— para poder platicar en conjunto las posibilidades de diagnóstico. Bajo ninguna circunstancia será aconsejable basar el diagnóstico del paciente en un hallazgo de la citología que no pudo ser reconocido plenamente. Lo anterior ocurre con mucha frecuencia cuando se trata de reconocer células neoplásicas. En consecuencia, siempre será conveniente enviar al patólogo varias muestras para su valoración en laboratorio.

De hecho, es importante recordar que es mejor confirmar una neoplasia mediante histopatología. Así, la gran utilidad de la citología, si hablamos de la mayor parte de las neoplasias cutáneas, es indicar el mejor sitio para obtener una muestra representativa para estudio histopatológico. Por supuesto que es válido emitir un diagnóstico si el clínico pudo reconocer plenamente una neoplasia determinada con una citología. No obstante, es ampliamente recomendable que dicho diagnóstico sea presuntivo y se confirme con estudio histopatológico. 

De forma semejante al caso de las neoplasias, en algunos tipos de inflamación también puede ser necesario apoyarse de un patólogo si no cuenta con suficiente experiencia en el reconocimiento de ciertas bacterias (esto aplica también a hongos y ciertos parásitos) que requieren tinciones específicas y que, por supuesto, no se usen rutinariamente en el consultorio (más sí se utilizan en el laboratorio). Un ejemplo es la identificación de micobacterias. En esos casos, la citología suele mostrar inflamación granulomatosa o piogranulomatosa. Se debe recordar que en la inflamación granulomatosa hay un claro predominio de macrófagos y que varios de ellos sufrieron una transformación que da lugar a células de citoplasma más pálido y tendencia a ser redondas o ligeramente poliédricas, similares a células epiteliales, de ahí que se les nombre células epitelioides. La otra transformación que presentan los macrófagos se aprecia como una célula de gran tamaño, en la cual se pueden observar varios núcleos, por lo que se les conoce como gigantes multinucleadas. Una inflamación piogranulomatosa es aquella en la que, además de los cambios mencionados, hay una cantidad significativa de neutrófilos.

En esa situación, y si las lesiones son compatibles con micobacterias, es recomendable acudir con el laboratorio y pedir la realización de una tinción de Ziehl- Neelsen para identificar dichas bacterias en el interior de los macrófagos o libres en el tejido circundante. Obviamente, es todavía mejor confirmar esos hallazgos de la citología mediante estudio histopatológico.

Apoyo de la citología cutánea en la elección de antibióticos (o de otros antimicrobianos)

A pesar de lo que se comentó en el apartado anterior, hay casos en los que, si relacionamos las lesiones del paciente con los hallazgos de la citología, será suficiente guía para iniciar un tratamiento empírico. Por ejemplo, si el paciente presenta pústulas o collaretes epidérmicos, es factible obtener citologías mediante impronta (si se logra romper una pústula) o acetato (si se levantan las escamas o costras de la periferia del collarete epidérmico). Se tiñen y se examinan preferentemente con el objetivo seco fuerte o con el objetivo de inmersión. En los gatos, esas lesiones son poco frecuentes. Sin embargo, se pueden obtener muestras útiles con impronta o con acetato a partir de excoriaciones o lesiones del complejo granuloma eosinofílico, como placa eosinofílica o úlcera indolente.

En esos casos, es frecuente encontrar una inflamación neutrofílica o supurativa en la que hay un claro predominio de neutrófilos. Si esos neutrófilos tienen cambios que indican la presencia de agentes infecciosos, como núcleos hinchados, vacuolados y con cariorrexis (núcleos con apariencia de estar deshilachados) es muy probable que el paciente tenga pioderma. Con frecuencia se pueden observar bacterias en el medio, ya sean cocos o bacilos. Inclusive, muchas veces esas bacterias están fagocitadas (fig. 1).

Figura 1. Inflamación supurativa. Algunos neutrófilos se encuentran en cariorrexis (hemocolorante rápido, 100×).

Es entonces que la información nos permite hacer elecciones importantes. En primer lugar, es muy recomendable realizar un antibiograma. Para ello debemos considerar que rodar un hisopo por la superficie no suele ser una muestra útil, ya que la superficie cutánea está normalmente poblada por gran cantidad de bacterias. Las mejores alternativas son puncionar una pústula intacta o tomar una biopsia y macerar la dermis con el hisopo. 

En segundo lugar, hay que tomar en cuenta la morfología de las bacterias que encontramos. Si son cocoides (fig. 2), es más factible que se trate de bacterias del género Staphylococcus. Dentro del género, S. pseudintermedius es la principal causa de pioderma canino, aunque también pueden estar involucrados S. aureus y S. hyicus. Más rara es la participación del género Streptococcus (S. canis). Generalmente, todas esas baterías muestran susceptibilidad a cefalexina o a amoxicilina-clavulanato, por lo que es mejor elegir dichos antibióticos si es necesario iniciar un tratamiento en los aque se tienen resultados del antibiograma. 

Figura 2. Inflamación supurativa. Se pueden observar núcleos hinchados, vacuolados y con fagocitosis de bacterias cocoides (hemocolorante rápido, 100×).

Con dicha información también es posible elegir un tratamiento tópico para reforzar el sistémico. En esos casos, tanto clorhexidina como el peróxido de benzoílo pueden ser de gran ayuda. En ambos casos, se pueden encontrar en distintas presentaciones comerciales de champú. Los baños medicados frecuentes tienen la ventaja de proporcionar limpieza.

Además de los champús, las soluciones de vinagre casero, clorhexidina (al 2%) y ácido hipocloroso suelen ser efectivas. Hay que recordar que las soluciones se aplican sobre la superficie previamente humedecida; se dejan actuar 5 a 10 minutos y se retiran ya sea con un enjuague (esto es preferente en el caso del vinagre) o con un paño limpio y húmedo.

Como se comentó, lo mejor es tomar muestras para cultivo y antibiograma. Si eso no es posible (quizá porque el tutor no aceptó el estudio o porque no hay laboratorio disponible) y la citología muestra que la elección inicial no ha sido efectiva para controlar el pioderma, es factible cambiar el antibiótico por eritromicina, clindamicina o enrofloxacina.

Si lo que se encuentra en la citología son bacilos, los antibióticos que hemos mencionado no suelen ser efectivos, salvo las fluoroquinolonas (fig. 3). Por tanto, constituyen la mejor opción mientras se puede disponer de los resultados del antibiograma. En la piel y los oídos, los bacilos que suelen causar lesiones son Pseudomonas aeruginosa y Escherichia coli. Muchos textos citan otras bacterias, como Proteus spp., Shigella spp. y Enterobacter spp. En opinión del autor, esos aislamientos generalmente indican contaminación y no pioderma verdadero. La mayoría de las veces, previa a la presencia de bacilos hubo pioderma por Staphylococcus

Figura 3. Neutrófilos tóxicos, con núcleos hinchados, vacuolados y con fagocitosis de bacilos que correspondieron a Pseudomonas aeruginosa (hemocolorante rápido, 100×).

Los bacilos, como los que se mencionan en el párrafo anterior, son generalmente resistentes al peróxido de benzoílo, por lo que clorhexidina es la mejor opción tópica para el tratamiento. Sin embargo, el vinagre casero resulta muy efectivo contra Pseudomonas y sulfadiazina de plata es bastante útil en lesiones localizadas.

En el cuadro 3 se presentan los antibióticos más usados como primera opción y como segunda opción en casos de pioderma, tanto en perros como en gatos. En el cuadro 4 se mencionan los antisépticos más usados en casos de pioderma de ambas especies.

Antibióticos de primera elecciónDosis 
Amoxicilina-clavulanato12.5-30 mg/kg cada 12 horas
Cefalexina22-30 mg/kg cada 12 horas
Antibióticos de segunda elecciónDosis
Clindamicina11-22 mg/kg cada 12-24 horas
Eritromicina10 mg/kg cada 12 horas
Enrofloxacina5 mg/kg cada 12 horas (primera opción en caso de bacilos)
Lincomicina20 mg/kg cada 12 horas
Cuadro 3. Principales antibióticos usados como primera o como segunda opción en casos de pioderma.

FármacoAlgunas características de uso
ClorhexidinaLa mayor parte se usa en concentraciones del 2 al 4 %. Principalmente como champú, pero también puede aplicarse en solución (en solución ótica hay distintas presentaciones comerciales). Combinada con miconazol, ha tenido los mejores resultados contra S. pseudintermedius
Peróxido de benzoíloTiene también propiedades queratolíticas, queratoplásticas y antiseborreicas.
Cuando se utilice un champú medicado, es importante recordar que el paciente debe enjabonarse previamente con un champú de baño rutinario (para perro y gato). La finalidad es reducir la cantidad de materia orgánica presente en la piel, ya que puede afectar la efectividad del antiséptico.
Ácido acético (vinagre casero)
Ácido hipoclorosoGeneralmente se comercializa en forma de espray
Hipoclorito de sodio
Sulfadiazina de plataComo se comercializa en forma de crema, es útil solo en zonas pequeñas. Después de lavar, se aplica una capa gruesa, la cual se debe cubrir con un apósito.
Cuadro 4. Principales antisépticos usados en pioderma.

Otro hallazgo relevante son levaduras, generalmente correspondientes al género Malassezia (la más común de ellas en el perro y en el gato es Malassezia pachydermatis) (fig. 4). Los hallazgos de otro tipo de levadura, como Candida spp., son muy poco frecuentes. Cuando se encuentran, debemos relacionar dicho hallazgo con los signos. La dermatitis por Malassezia la podemos distinguir por la presencia de eritema, liquenificación, piel grasosa y prurito. En tales casos, se puede iniciar el tratamiento con clotrimazol o miconazol en forma de baños medicados. Rara vez será necesaria la utilización de tratamiento sistémico.

Figura 4. Citología de piel (acetato), en la que se aprecian levaduras (a veces con escasa afinidad por la tinción), con la característica forma compatible con Malassezia spp. (hemocolorante rápido, 100×).

Al contrario, en casos de dermatofitosis, la terapia sistémica siempre será necesaria. Aunque la tricografía y el examen con lámpara de Wood son más sensibles en el diagnóstico de dermatofitosis, hay ocasiones en las que la citología es de utilidad. Por ejemplo, en caso de lesiones nodulares muy inflamadas en las que hay inflamación macrofágica (o incluso granulomatosa); zonas alopécicas redondas o pústulas en las que se observan pocos neutrófilos bien conservados y macrófagos abundantes; grandes zonas de piel eritematosa, alopécica, tumefacta, con salida de exudado purulento, el cual contiene neutrófilos más o menos bien conservados y ausencia de bacterias (fig. 5). En todos esos casos, resulta indispensable contar con el apoyo de un cultivo micológico que justifique el tratamiento sistémico. No obstante, es posible iniciar con tratamiento tópico a base de clotrimazol o miconazol. 

Figura 5. Reacción inflamatoria mixta en la que se aprecian varios neutrófilos conservados junto con una proporción similar de macrófagos. La citología se obtuvo de un querión dermatofítico (hemocolorante rápido, 100×).

La citología puede ayudar incluso a seleccionar otros tratamientos

A veces, la presencia de pústulas y costras en el puente nasal, pabellones auriculares, vientre o extremidades puede revelar neutrófilos bien conservados y numerosas células redondas, basófilas, conocidas como células acantolíticas. En esos casos, la posibilidad de pénfigo foliáceo justifica la obtención de biopsias para histopatología, pero, antes de tomar las biopsias, es frecuente usar antibiótico en forma empírica para que, a través del uso de dicho fármaco, se reduzcan las posibilidades de que las bacterias modifiquen las características histológicas de la piel y, además, se excluya al pioderma como diagnóstico diferencial. Inclusive, si la citología es muy representativa de pénfigo foliáceo, puede estar justificado el uso de corticoesteroides en dosis inmununosupresora una vez que se hayan obtenido las biopsias.

Algunos perros y gatos pueden desarrollar alergia a la picadura de mosquito. Los nódulos erosionados/ulcerados que emanan cantidades variables de exudado sanguinolento se forman con mayor frecuencia en el plano nasal, pero también pueden estar afectadas las extremidades de los gatos. Cuando se hace una citología de ese exudado, es evidente una gran cantidad de eosinófilos. Y aunque es deseable obtener biopsias para histopatología, el hallazgo citológico justifica la corticoterapia.

Conclusiones

Como se mencionó al inicio, el presente escrito ha tenido como objetivo servir como guía en la toma de decisiones una vez que se ha hecho la citología y se necesita tomar acción de acuerdo con lo encontrado.

Definitivamente, pretendemos animar al clínico a realizar citología, en forma responsable, como ayuda en la toma de decisiones que día con día se hacen en la clínica de perros y gatos.

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