
La importancia del médico veterinario como modificador conductual de pequeñas especies
AUTOR: MVZ Deyvi Olivia Cruz Silva
Resumen
La etología clínica y el manejo comportamental, especialmente en perros, son disciplinas en expansión en América Latina, aunque aún enfrentan retos de consolidación y estandarización. En la práctica, el médico veterinario suele ser la primera referencia ante problemas de conducta como agresión, miedo o destructividad; sin embargo, la formación en intervención conductual inmediata suele ser limitada debido al sesgo que el médico veterinario suele tener con respecto a problemas cotidianos de conducta canina. Esta situación se agrava por la escasa comunicación entre investigadores, veterinarios y entrenadores, lo que genera brechas en la eficacia terapéutica. Frente a este panorama, se plantea la necesidad de reconocer la figura del behaviourist o consultor de conducta, presente en otros países, como un perfil intermedio entre el etólogo clínico y el entrenador canino. Este rol profesional, idealmente asumido por médicos veterinarios, integra formación práctica y certificaciones para abordar problemas conductuales con un enfoque cognitivo-conductual, además de identificar causas biológicas subyacentes que impactan en la conducta. La implementación de esta figura en Latinoamérica favorecería la colaboración interdisciplinaria, mejoraría la calidad del abordaje clínico y ofrecería a los tutores un servicio más personalizado y eficaz.
Palabras clave: etología
Abstract
Clinical ethology and behavioral management, particularly in relation to dogs, are emerging fields in Latin America, although they still face challenges related to consolidation and standardization. Typically, veterinarians are the first point of contact for behavioral issues such as aggression, fear, or destructiveness. However, their training in immediate behavioral intervention is often limited due to a lack of understanding of common canine behavior problems. This issue is further compounded by poor communication among researchers, veterinarians, and trainers, leading to gaps in therapeutic effectiveness. In light of this situation, there is a pressing need to acknowledge the role of a behaviorist or behavior consultant—a position that exists in other countries—as a bridge between clinical ethologists and dog trainers. Ideally, this role would be filled by veterinarians who possess both practical training and certifications to tackle behavioral challenges using a cognitive-behavioral approach. Additionally, they would be equipped to identify underlying biological factors that influence behavior. Establishing this role in Latin America would enhance interdisciplinary collaboration, improve the quality of clinical care, and provide pet owners with a more personalized and effective service.
La primera línea de defensa en cuestiones de comportamiento
La etología clínica es una disciplina relativamente joven. El bienestar animal, tanto físico como psicológico, está en crecimiento en América Latina, aunque con marcadas diferencias entre países.1 En sus inicios, la etología clínica no estaba claramente separada de la psicología ni de la medicina veterinaria. En este campo, la llamada medicina basada en evidencia no siempre resulta sencilla de aplicar, pues lo que se reporta como efectivo en un estudio puede no funcionar en un paciente individual.2
El médico veterinario suele ser la primera referencia a la que acuden los tutores cuando surgen problemas de comportamiento como agresión, miedo o destructividad.3 Sin embargo, pocos veterinarios reciben formación específica en “primeros auxilios” conductuales, lo que limita su capacidad de respuesta inmediata. Además, investigadores, veterinarios y entrenadores mantienen una comunicación limitada, lo que repercute en la eficacia de los tratamientos conductuales.4 Por ello, lo más común es que el médico veterinario recomiende al tutor que acuda a un entrenador canino o a un etólogo clínico.5
En este punto surge una confusión frecuente: no todos los etólogos se dedican a la modificación de la conducta. Algunos trabajan en investigación académica y no en la práctica clínica, o no cuentan con el tiempo suficiente para atender estos casos, que en la mayoría de las situaciones requieren constancia y tiempo. Aun así, tanto entre etólogos como entre veterinarios y entrenadores persiste la falta de un lenguaje común y de procesos estandarizados. Esto dificulta la comunicación interdisciplinaria y genera diferencias en los diagnósticos o en los abordajes.6 Definir claramente las funciones de cada profesional, crear nuevas figuras estandarizadas y fomentar la colaboración son clave para generar sinergia en beneficio del paciente y no una división entre gremios.
Por ello, resulta fundamental que los médicos veterinarios reconozcan y promuevan una figura intermedia entre el etólogo clínico y el entrenador canino, capaz de ofrecer a los tutores un servicio más personalizado. Esa figura es la del behaviourist o consultor de conducta, ya existente en otros países, y que —desde la perspectiva de la autora— debería ser asumida principalmente por los médicos veterinarios.
El papel del behaviourist
El behaviourist o consultor de conducta combina formación práctica y certificaciones profesionales y se especializa en la modificación de conducta mediante diversas técnicas, incluidas las de base cognitivo-conductual. Su campo de acción abarca los problemas de comportamiento, diferenciándose del entrenador canino, que centra su trabajo en la obediencia básica, avanzada o deportes.

El consultor de conducta puede trabajar en conjunto con el etólogo clínico, especialmente en casos en los que se requiere un abordaje terapéutico más integral. Esta figura es especialmente útil en situaciones en las que los problemas conductuales tienen un origen biológico. Por ejemplo, un perro con dolor puede presentar agresividad y hasta que no se atienda la causa física, la conducta no mejorará. El médico veterinario está en la mejor posición para detectar este vínculo entre lo médico y lo conductual.
Formación y certificaciones del behaviourist
El behaviourist puede formarse a través de diplomados (además de la carrera, claro está) , másteres o residencias, sin necesidad de ser etólogo académico. Existen diferentes rutas de especialización según la región:
- En Estados Unidos, el DACVB (Diplomate of the American College of Veterinary Behaviorists) es exclusivo para veterinarios que realizan residencia y examen en comportamiento clínico.
- En Europa, muchos veterinarios cursan másteres o posgrados en comportamiento y obtienen acreditaciones de la ESVCE (European Society of Veterinary Clinical Ethology) o de FECAVA, lo que los valida como clínicos en comportamiento.
- También pueden formarse profesionales de otras disciplinas, como psicología, biología o etología aplicada, siempre que cuenten con certificaciones profesionales en modificación de la conducta animal.

Certificaciones internacionales reconocidas
- CCAB (Certified Clinical Animal Behaviourist, Reino Unido) → acreditado por la Association for the Study of Animal Behaviour (ASAB).
- DACVB (Diplomate of the American College of Veterinary Behaviorists, EUA) → exclusivo para veterinarios tras residencia y examen en comportamiento clínico.
- CAAB (Certified Applied Animal Behaviorist, EUA) → otorgado por la Animal Behavior Society; requiere posgrado (PhD/MSc) en ciencias del comportamiento.
- IAABC (International Association of Animal Behavior Consultants) → certificaciones internacionales en distintas especialidades (caninos, felinos, equinos).
Conclusiones
La ciencia debe ser la base del abordaje conductual, pero nunca debe hacer que olvidemos la individualidad de cada paciente. Cada perro es único y aplicar estudios de forma rígida puede llevar a diagnósticos incompletos o a tratamientos poco efectivos. Como señalan Wilson et al.,6 la falta de consenso en la terminología y los procesos genera inconsistencias que afectan tanto a profesionales como a tutores. Por ello, es esencial mejorar la formación en pensamiento crítico y la identificación de sesgos en veterinarios, etólogos y entrenadores, con el fin de generar una sinergia real que ponga al paciente en el centro del trabajo interdisciplinario.
REFERENCIAS
- Mota-Rojas D, Strappini A, Whittaker AL, Ghezzi M, Titto CG, Calderón-Maldonado N, Mora-Medina P, Domínguez-Oliva A, Gómez-Prado J, Hernández-Ávalos I, José-Pérez N, Casas-Alvarado A, Orihuela A. Controversial Topics in Animal Welfare in Latin America: A Focus on the Legislation Surrounding the Human-Companion Animal Relationship and Animals Used for Recreational Practices. Animals. 2023;13(9):1463. https://doi.org/10.3390/ani13091463
- Mills DS. Clinical Animal Behaviour: Paradigms, Problems and Practice. Animals (Basel). 2022 nov 10;12(22):3103. Doi: 10.3390/ani12223103
- Barrera G, Elgier AM, Jakovcevic A, Mustaca AE, Bentosela M. Problemas de comportamiento en los perros domésticos (Canis familiaris): aportes de la psicología del aprendizaje. Revista de Psicología. 2009;18(2):123-146. Disponible en: https://www.redalyc.org/pdf/264/26412983007.pdf
- Hall NJ, Johnston AM, Bray EE, Otto CM, MacLean EL, Udell MAR. Working dog training for the twenty-first century. Frontiers in Veterinary Science. 2021;8:646022. https://doi.org/10.3389/fvets.2021.646022
- Tejeda Fernández de Lara DR. La etología clínica en México. Revista de la Asociación Mexicana de Médicos Veterinarios Especialistas en Pequeñas Especies (AMMVEPE). 2021;32(3):143–150.
- Wilson BM, Soulsbury CD, Mills DS. Problem Behaviours and Relinquishment: Challenges Faced by Clinical Animal Behaviourists When Assessing Fear and Frustration. Animals. 2024;14(2718).
LECTURAS ADICIONALES
American College of Veterinary Behaviorists. Board certification in veterinary behavior. https://www.dacvb.org
Animal Behavior Society. Certified Applied Animal Behaviorist (CAAB). https://www.animalbehaviorsociety.org/web/committees-applied-beh.php
Association for the Study of Animal Behaviour. Certified Clinical Animal Behaviourist (CCAB). https://www.asab.org/ccab
International Association of Animal Behavior Consultants. Certifications. https://m.iaabc.org
Jaffe K. Ethology and animal behaviour in Latin America. Animal Behaviour. 2019;164:223–232. https://doi.org/10.1016/j.anbehav.2019.11.007
López Hernández AS. Estudio descriptivo de los problemas conductuales detectados en perros en consultorios veterinarios de la Delegación Iztapalapa incorporados a la AMMVEPE (Tesis de licenciatura). Universidad Nacional Autónoma de México. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, 2017.
Rivera MM, Aguilar JR. El perro en situación de calle: contaminación ambiental y salud pública. Sociedades Rurales, Producción y Medio Ambiente. 2024;24(2):1–18. https://sociedadesruralesojs.xoc.uam.mx/index.php/srpma/article/download/528/492
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